Eustoquio Gómez, mano de hierro en Lara

A raíz del alzamiento en montañas trujillanas del general José Rafael Gabaldón, en abril de 1929 el dictador Juan Vicente Gómez designó a su primo, también general de montoneras Eustoquio Gómez, presidente del Estado Lara.

A raíz del alzamiento en montañas trujillanas del general José Rafael Gabaldón, en abril de 1929 el dictador Juan Vicente Gómez designó a su primo, también general de montoneras Eustoquio Gómez, presidente del Estado Lara. Precedido de muy mala fama venía. Menos de dos años de cárcel había pagado por el asesinato el 27 de enero de 1907 en un botiquín de Puente Hierro, en Caracas, del gobernador Luis Mata Illas, hombre de confianza de Cipriano Castro. Mata Illas conspiraba para impedirle el acceso a la presidencia a su primo Juan Vicente para sustituir al cabito, gravemente enfermo de la próstata.

El 19 de diciembre de 1908, al producirse el golpe contra Castro por el Benemérito –como llamaron después a Gómez– una de sus primeras órdenes fue excarcelar a Eustoquio y designarlo jefe del castillo de San Carlos, en el lago de Maracaibo, donde destacó por los abusos contra los presos quienes lo protestaron por sus atropellos y lo sacaron. Con las peores referencias llegó don Eustoquio, (como lo llamaron los más sumisos) a la pueblerina ciudad apenas adelantada por la llegada en 1891 del ferrocarril que la unía con Caracas por tres días en el tren.

Sería mezquino negar que el déspota, quien no era ninguna lumbrera, adelantara obras y acciones que sacudieron al adormecido poblado. Una razzia social recluyó las puticas, ordenó recoger puercos, burros, chivos, gallinas y mendigos de las calles y pavimentó algunas vías para transitar su Lincoln negro de lujo, llamado socarronamente “la urna”, en la imagen.

Con sus costumbres campesinas, el déspota gobernante tenía vaqueras hacia la zona de moyetones, por donde está el obelisco y la leche ordeñada la llevaban a la residencia del gobernador donde la vendían en el zaguán desde la madrugada.

Gómez empedró algunas calles y levantó aceras. Construyó el acueducto, el cuartel Jacinto Lara y el parque Ayacucho, concluyó el palacio de gobierno y ordenó la erección del pedestal para la colocación de la estatua ecuestre del Libertador traída de Europa.

En diciembre de 1930, en ambiente de fiesta, entre música y fuegos artificiales. Barquisimeto estrenó una segunda plaza Bolívar, para conmemorar el centenario de la muerte del Libertador y un año más del golpe de estado que el dictador, general Juan Vicente Gómez le dio en diciembre de 1908 a su compadre, el presidente Cipriano Castro, a quien no dejó entrar al país mas nunca, cuando “el cabito” fue a Alemania, a curarse la próstata enferma de sus desórdenes.

A la muerte del primo en Maracay, el 17 de diciembre de 1935, cumplidas las exequias presidenciales, Eustoquio se fue a Caracas, a buscar la presidencia de la República, de la cual según algunos se consideraba con derecho. En un altercado con el gobernador de Caracas, Eustoquio fue a sacar su revólver y Galavís se le fue encima y se lo impidió. Dos disparos se escucharon, ambos de muerte.

Al enterarse de la muerte del déspota en Caracas, Barquisimeto se vistió de fiesta y los alborotados le saquearon la casa.

Fuente: Juan J Peralta G

 

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